SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



martes, 27 de octubre de 2026

EL DATO: Con pruebas de ADN, el INTA verifica la identidad de los cultivares de pecán para mejorar la polinización.

 

La nuez pecana (también conocida como nuez de pecán, pacana o nuez encarcelada) es el fruto comestible del pacano (Carya illinoinensis), un árbol de hoja caduca originario de América del Norte

 


El organismo combina marcadores genéticos, estudios del ciclo de las plantas y características de las nueces para confirmar la identidad de los materiales. La metodología permite elegir cultivares adaptados a cada región y planificar combinaciones que favorezcan la producción.

 

El INTA desarrolló una metodología basada en pruebas de ADN para verificar la identidad de los cultivares de pecán, una herramienta que busca mejorar la planificación de las plantaciones y la eficiencia de la polinización. El procedimiento combina perfiles genéticos obtenidos mediante marcadores microsatélites con información sobre la fenología de los árboles y las características de sus nueces.

 


 La identificación correcta de cada cultivar es fundamental para determinar qué materiales utilizar en las distintas regiones productivas y cómo distribuirlos dentro de una plantación. En el pecán, conocer con precisión la identidad de los árboles permite seleccionar combinaciones compatibles en sus períodos de floración y liberación de polen, un aspecto determinante para el cuajado de los frutos. Los resultados del trabajo serán presentados en el IV Simposio Sudamericano de Pecán, que se realizará del 28 al 30 de octubre en Tucumán y Catamarca. La conferencia "Identificación de cultivares de pecán en Argentina" estará a cargo de Carolina Martínez, investigadora del INTA.

 

Cómo funciona la identificación genética

El trabajo comenzó con el análisis de perfiles de ADN mediante marcadores microsatélites, secuencias cortas que se repiten en el genoma y presentan variaciones entre individuos. Estas diferencias permiten obtener perfiles genéticos que funcionan como una identificación molecular de cada cultivar. Carolina Martínez, investigadora del Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular (IABIMO) del INTA, explicó que estos análisis son similares a las pruebas de paternidad o filiación que se realizan en seres humanos.

Para obtener los perfiles, el equipo extrajo ADN a partir de muestras de hojas y analizó un conjunto de marcadores capaces de distinguir los materiales. La información obtenida permite identificar cultivares, establecer su trazabilidad y estudiar su diversidad y sus relaciones genéticas. "Cada árbol individual tiene una combinación única de letras en su ADN que sirve como una huella digital genética", explicó Juan Gabriel Rivas, especialista en genotipado molecular del IABIMO del INTA. Sin embargo, la metodología no se limita al laboratorio. Los perfiles genéticos se complementan con el seguimiento del comportamiento de las plantas durante el año y con el análisis de las características de las nueces.

 

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