La estructura primaria de la
lechería argentina volvió a mostrar en abril de 2026 una fuerte diferencia
entre cantidad de establecimientos y volumen producido. Según datos elaborados por el Observatorio de
la Cadena Láctea Argentina (OCLA), los tambos de más de 10.000 litros diarios representaron
apenas el 4,8% del total, pero explicaron el 29,5% de la producción nacional.
El informe determinó que más
de 425 tambos integraron el estrato superior a los 10.000 litros diarios. En
abril, esas unidades alcanzaron una producción promedio de 19.128 litros por
día, lo que las ubicó como el segmento de mayor incidencia en el volumen total.
En el otro extremo, los establecimientos de menos de 2.000
litros diarios siguieron siendo mayoría dentro del mapa productivo. Fueron
alrededor de 4.950 tambos, equivalentes al 56,1% del total, aunque aportaron
sólo el 17,8% de la leche producida en el país.
Un
proceso que se profundizó con los años
En comparación con 2010 los tambos de menos de 2.000 litros
diarios redujeron su importancia relativa tanto en cantidad de establecimientos
como en participación productiva. En sentido contrario, las unidades de
más de 10.000 litros diarios multiplicó prácticamente por seis su participación
en la producción total y por cinco su peso dentro de la cantidad de tambos.
El informe también
remarcó que la reducción de establecimientos no necesariamente se concentró en
los tambos más chicos, muchos de ellos de perfil familiar y ubicados en cuencas
no tradicionales. La mayor dificultad aparece en unidades que superaron
los 2.000 litros diarios, pero no lograron transformarse en explotaciones de
mayor escala.
Entre los factores que pueden explicar ese límite aparecen la
sucesión familiar, la superficie disponible, el acceso al financiamiento y la
incorporación de tecnologías de insumos y procesos. Es decir, no se
trata solo de producir más, sino de contar con condiciones estructurales para
sostener ese salto.
Buenos
Aires y Córdoba, con los tambos más grandes
Según el relevamiento, los tambos de mayor tamaño se ubicaron
principalmente en Buenos Aires, seguida por Córdoba. En
el resto de las provincias predominó una estructura con establecimientos de
menos de 3.000 litros diarios.
En la evolución reciente,
Córdoba apareció con una tendencia importante al crecimiento en la producción
de sus unidades productivas, seguida por Santa Fe. El
resto de las provincias mostró una dinámica más estable, con un solo caso de
evolución negativa.
El dato de abril vuelve a poner sobre la mesa un tema central
para la cadena láctea argentina. La producción no solo
depende de la cantidad de tambos activos, sino de cómo se reorganiza la escala
productiva, qué establecimientos logran crecer y cuáles quedan en una zona
intermedia con mayores dificultades para sostenerse o dar el salto tecnológico.


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