SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



viernes, 16 de octubre de 2026

HOY SABREMOS MAS del BUHO REAL, de gran tamaño pero muy amigable.

 

El búho real se encuentra ampliamente distribuido por Europa, Asia y el norte de África, si bien aparece de manera fragmentada en Europa central y en los extremos latitudinales de su área de distribución. Se reconocen hasta 10 subespecies.



Aunque en la anatomía del búho real se identifican las características comunes a la mayoría de las rapaces nocturnas, rápidamente llaman la atención su gran tamaño (es el búho más grande de nuestra fauna), su corpulencia, sus poderosas garras y una voluminosa cabeza rematada por largas “orejas” (penachos cefálicos) en la que resaltan unos bellos ojos de color naranja y expresión desafiante.

 


Esta rapaz nocturna posee un plumaje muy críptico en el que predominan los tonos leonados, pardos y marrones, aunque es más oscuro en las regiones dorsales, más claro en la zona ventral, tachonada de listas y de un fino barrado, y blanquecino en la garganta. Tiene las alas largas y redondeadas, y un vuelo poderoso y rectilíneo.

Tanto machos como hembras, estas con una voz algo más aguda, emiten un profundo y grave buhuu, que puede escucharse a gran distancia. Durante la época de celo, las parejas se contestan con una serie más rápida de notas cortas, terminadas con el reclamo típico: bu-hu-hu-hu, buhuu.



Hábitat

El búho real es una especie adaptable y no muy exigente, capaz de ocupar una gran variedad de hábitats, desde bosques cerrados hasta semidesiertos, acantilados costeros y tundras. En nuestro país generalmente selecciona áreas montuosas con abundantes roquedos, tajos fluviales, canchales y barrancos rocosos, siendo menos frecuente detectar su presencia en el interior de bosques densos y en zonas esteparias. Su presencia en entornos periurbanos es cada vez mayor. Si bien prefiere instalarse allí donde abunde su presa básica, el conejo, en lugares donde este falta o escasea consigue adaptarse a las condiciones que le impone el medio.



Alimentación

Allí donde aparece, el búho real se comporta como un implacable superpredador. Aunque en nuestro país su presa básica es el conejo, este eficiente cazador puede capturar una enorme variedad de vertebrados, desde córvidos y aves acuáticas hasta erizos, pasando por gatos o rapaces, tanto diurnas como nocturnas. Resulta frecuente el apresamiento de pollos de otras rapaces en sus propios nidos, con lo que el búho, además de obtener alimento, elimina potenciales competidores.

Reproducción

El canto nupcial de esta rapaz puede escucharse ya desde el otoño, aunque se hace más intenso a lo largo del invierno. Normalmente en enero o febrero, pero a veces también antes, tiene lugar la única puesta anual, que consta de dos a cuatro huevos, de color blanco, depositados cada dos o tres días. Excepcionalmente se han registrado segundas puestas, no necesariamente de reemplazo.

Los huevos serán incubados durante 34-36 días exclusivamente por la hembra.

Los lugares de nidificación son muy variados, pero en nuestro territorio la especie elige preferentemente oquedades y repisas en cortados rocosos. También puede utilizar cúmulos de piedras, troncos huecos e incluso el propio suelo. En zonas boscosas resulta frecuente el empleo de nidos viejos de otras rapaces ubicados en árboles. También puede anidar en edificaciones, incluso habitadas, siempre que estén próximas a su área de campeo. En cualquier caso, el nido consiste en una ligera depresión a la que no se aporta material alguno.

La incubación comienza con la puesta del primer huevo, y por ello el nacimiento de los pequeños búhos es asincrónico, lo que determina desde el primer momento una jerarquía alimentaria en la pollada (dibujo 2). Aunque ambos progenitores se ocupan de alimentar a los pollos, es la hembra la que dedica más tiempo a las cebas y al cuidado de la prole.

Como sucede con otras rapaces nocturnas, los pollos del búho real abandonan pronto el nido para desplazarse por los alrededores del mismo, si bien no realizarán sus primeros vuelos hasta los dos meses de edad. A partir de entonces serán alimentados durante otro mes más por los adultos antes de dispersarse.

 

 

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