El búho
real se encuentra ampliamente distribuido por Europa, Asia y el norte de
África, si bien aparece de manera fragmentada en Europa central y en los
extremos latitudinales de su área de distribución. Se reconocen hasta 10
subespecies.
Aunque en la anatomía del búho real se identifican las
características comunes a la mayoría de las rapaces nocturnas, rápidamente
llaman la atención su gran tamaño (es el búho más grande de nuestra fauna), su
corpulencia, sus poderosas garras y una voluminosa cabeza rematada por largas
“orejas” (penachos cefálicos) en la que resaltan unos bellos ojos de color
naranja y expresión desafiante.
Esta rapaz nocturna posee un plumaje muy críptico en
el que predominan los tonos leonados, pardos y marrones, aunque es más oscuro
en las regiones dorsales, más claro en la zona ventral, tachonada de listas y
de un fino barrado, y blanquecino en la garganta. Tiene las alas largas y
redondeadas, y un vuelo poderoso y rectilíneo.
Tanto machos como hembras, estas con una voz algo más
aguda, emiten un profundo y grave buhuu, que puede escucharse a gran distancia.
Durante la época de celo, las parejas se contestan con una serie más rápida de
notas cortas, terminadas con el reclamo típico: bu-hu-hu-hu, buhuu.
Hábitat
El búho real es una especie
adaptable y no muy exigente, capaz de ocupar una gran variedad de hábitats,
desde bosques cerrados hasta semidesiertos, acantilados costeros y tundras. En
nuestro país generalmente selecciona áreas montuosas con abundantes roquedos,
tajos fluviales, canchales y barrancos rocosos, siendo menos frecuente detectar
su presencia en el interior de bosques densos y en zonas esteparias. Su
presencia en entornos periurbanos es cada vez mayor. Si bien prefiere
instalarse allí donde abunde su presa básica, el conejo, en lugares donde este
falta o escasea consigue adaptarse a las condiciones que le impone el medio.
Alimentación
Allí donde aparece, el búho
real se comporta como un implacable superpredador. Aunque en nuestro país su
presa básica es el conejo, este eficiente cazador puede capturar una enorme
variedad de vertebrados, desde córvidos y aves acuáticas hasta erizos, pasando
por gatos o rapaces, tanto diurnas como nocturnas. Resulta frecuente el
apresamiento de pollos de otras rapaces en sus propios nidos, con lo que el
búho, además de obtener alimento, elimina potenciales competidores.
Reproducción
El canto nupcial de esta
rapaz puede escucharse ya desde el otoño, aunque se hace más intenso a lo largo
del invierno. Normalmente en enero o febrero, pero a veces también antes, tiene
lugar la única puesta anual, que consta de dos a cuatro huevos, de color
blanco, depositados cada dos o tres días. Excepcionalmente se han registrado
segundas puestas, no necesariamente de reemplazo.
Los huevos
serán incubados durante 34-36 días exclusivamente por la hembra.
Los lugares de nidificación son muy
variados, pero en nuestro territorio la especie elige preferentemente oquedades
y repisas en cortados rocosos. También puede utilizar cúmulos de piedras,
troncos huecos e incluso el propio suelo. En zonas boscosas resulta frecuente
el empleo de nidos viejos de otras rapaces ubicados en árboles. También puede
anidar en edificaciones, incluso habitadas, siempre que estén próximas a su
área de campeo. En cualquier caso, el nido consiste en una ligera depresión a
la que no se aporta material alguno.
La incubación comienza con la puesta del
primer huevo, y por ello el nacimiento de los pequeños búhos es asincrónico, lo
que determina desde el primer momento una jerarquía alimentaria en la pollada (dibujo 2).
Aunque ambos progenitores se ocupan de alimentar a los pollos, es la hembra la
que dedica más tiempo a las cebas y al cuidado de la prole.
Como sucede con otras rapaces nocturnas, los
pollos del búho real abandonan pronto el nido para desplazarse por los
alrededores del mismo, si bien no realizarán sus primeros vuelos hasta los dos
meses de edad. A partir de entonces serán alimentados durante otro mes más por
los adultos antes de dispersarse.




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