**Todas las imágenes corresponden a una solo familia, celebración de las festividades de fin de año 2025/2026-
En esta bella
tierra de la pasión por casi todo, festivales a campo abierto con domas, las
carreras de autos, el tenis, llenar las exposiciones de Palermo del Campo y la
Feria del Libro, sin olvidarnos del futbol, el tango y la carne asada que
despierta todos los sentidos, en cada hogar se halla una guitarra, un acordeón
a piano o un bandoneón, y alguien que hace soñemos, en este misterioso espacio encontramos
a un personaje entrañable y mundialmente conocido como, ¡EL ARGENTINO!
En el país de los
contrastes y las celebraciones interminables, ser argentino es algo más que una
nacionalidad; es una forma de vida, una actitud que se lleva en el alma. –y
para los extranjeros que preguntan, ¿Cómo convertirse en un argentino? Leyendo
esta nota encontraran el camino, y no olvidemos que si revisan los países del
mundo seguros para viajar, ARGENTINA es uno de ellos.
La amabilidad y camaradería propia del argentino es de
público conocimiento. Hacer sentir a alguien como en casa es parte de la
cultura local y las amistades pasan a ser como de la familia. Los vínculos que
se tejen en Argentina son, probablemente, para siempre. Así se viven las
amistades en la TIERRA CELESTE y BLANCA, todo es motivo de celebración
familiar, cumpleaños, despedidas, casamientos, bautizos, peñas, festejos o
juntadas regulares, y si no hay motivo celebran igual la vida; unirse entre
risas y abrazos y gastronomía es un arte que se vive a flor de piel.
No hay nada más argentino que un buen asado. Este
tradicional método de cocinar carne a la parrilla, al asador u horno de barro,
es una experiencia compartida que une a familiares y amigos en torno a la
preparación y el disfrute de un delicioso banquete.
El proceso implica la selección de cortes de carne, que
puede incluir asado de costilla, vacío, ojo de bife, matambre, cima, bondiola,
pechito de cerdo, entraña y achuras, chorizos y morcillas, pollo, lechón,
cordero chivo y mucho más. El fuego con leña o carbón bien encendido es el
corazón de esta tradición, y se controla con maestría para cocinar la carne a
la perfección. La persona encargada de la parrilla, el asador a la llama u
horno de barro es conocido como “el asador," ocupa un lugar especial en el
evento.
Mientras la carne se cocina lentamente, los familiares y
amigos conversan, (sumados niños y
adolescente, que continuaran en el futuro con esta cultura del amor al prójimo)
disfrutan todos de aperitivos acompañados con chorizo seco, bondiola, panceta,
panceta arrollada, lomito ahumado y más, por supuesto, brindan con vino tinto o
blanco, también con cerveza,(para los más pequeños agua o jugos) y “UN APLAUSO
para el ASADOR” muy efusivo no debe faltar cuando llega la carne a la mesa para
disfrutar de tamaño banquete. Es un verdadero ritual.
También la pizza es una referencia importante la mesa de
los argentinos, la masa crocante bañada en salsa de tomate se completa con
cantidades nunca suficientes de mozzarella, incluso hasta rebalsar los bordes y
tostarse, acompañan este plato rebanadas salame, jamón, morrones, huevos fritos
o duros, ananá, anchoas y mucho más.
Sin ser alimentos fundamente argentino las medialunas
rellenas con jamón, los famosos chipás hechos con harina de maíz y almidón de
mandioca, los auténticos sándwiches de jamón y queso, las milanesas napolitanas
(un clásico que consiste en empanar carne para freírla o hacerla al horno y
coronarla con tomate y queso o una salsa casera picantita,), las empanadas tan
argentinas como el asado, las tartas, etc. Las delicias locales siempre
encuentran su camino hacia el lácteo más usado del país, el queso, sin
olvidarnos de la bondiolas o matambres rellenos de verduras, roquefort, queso
tipo Mar del Plata, etc.
El mate es un compañero constante en la vida de los
argentinos, se trata de una infusión de yerba mate que se bebe en un cuenco
(jarro) en el que se vierte la yerba mate y el agua caliente y se sorbe con una
bombilla. El mate es uno solo y las personas con las cuales se comparte beben
del mismo recipiente atraves de la bombilla, convirtiéndolo en un ritual único
de disfrute e intercambio de anécdotas. Se disfruta en cualquier momento del
día y es una muestra de amabilidad y amistad que siempre es bien aceptada.
Amargo o endulzado, se lleva muy bien con bizcochos y facturas, pan dulces
navideños, o una picada de fiambre casero.
Hablar como un verdadero
argentino va más allá del idioma; implica adoptar un conjunto de expresiones y
giros idiomáticos característicos. En el país del Fin del Mundo y la
albiceleste, el lenguaje cotidiano es una muestra vívida de su rica cultura extraída
de los inmigrantes europeos y de países latinoamericanos, su estilo de vida es
casi único.
Si alguien dice “che”, quiere
llamar la atención de algún interlocutor para iniciar una conversación. El
“boludo” tiene doble intención, puede usarse como un insulto, pero en el 90% de
los casos es tan solo un acompañamiento cariñoso para dirigirse a alguien con
quien se tiene mucha confianza y afecto. “Chamuyar” puede significar flirtear
(enamorar) a alguien o inventar argumentos poco válidos para justificar algo
particular. Decir “copado” es señalar que algo es genial. La jerga local es
infinita y está repleta de pequeños secretos que le dan sentido a la charla.
Además - y directamente
relacionado -, los argentinos son conocidos por sus gestos expresivos.
Comunicarse con las manos es un hábito inconfundible (también adquirido de los
inmigrantes europeos) y cada gesticulación puede ser tan elocuente como el uso
de palabras.
Una característica
destacada de los argentinos es que son conocidos por su habilidad para debatir
apasionadamente sobre una amplia gama de temas, desde el fútbol hasta la
política, la gastronomia y la cultura, la religión o astrología, etc. La pasión
se manifiesta en conversaciones animadas y opiniones fuertes. No importa si se
trata de discutir cuál es el mejor equipo de fútbol, qué plato es la verdadera
representación de la gastronomía regional, o cuál es la solución para un
problema social o interplanetario; los argentinos lo hacen con entusiasmo y
convicción.
Las conversaciones
a menudo incluyen gestos expresivos y un uso distintivo de las manos para
enfatizar puntos clave. Estas discusiones pueden ser emocionales, pero rara vez
se tornan hostiles. En lugar de confrontación, la pasión se usa como un medio
para manifestar el compromiso y el interés genuino por los temas que importan a
la comunidad.
Saludar con un beso
y un abrazo, es una de las características más
distintivas y entrañables de la cultura nacional, la familiar costumbre de
saludar con un beso y abrazo. No importa si es familia, amigo, o incluso si es
un encuentro con alguien por primera vez, un beso en la mejilla es el gesto de
bienvenida por excelencia. Esta tradición es una demostración de la calidez y
cercanía humana que caracteriza a los argentinos. Los besos y abrazos son una
manifestación de amistad y hospitalidad, y se dan con naturalidad y gracia.
La puntualidad no se
les da muy bien a los argentinos, y cenar temprano, tampoco. Mientras que en
otros países alrededor del mundo la hora para ingerir alimentos ronda las 7 de
la tarde, en Argentina el promedio ronda las 22 h. Además, la energía nocturna
de la vida en las ciudades argentinas y la cultura de los bares contribuyen a
este hábito. Cenar tarde no solo permite aprovechar al máximo sus días, sino
que también refleja su pasión por la vida social, con largas y animadas cenas
que a menudo se extienden hasta altas horas de la madrugada. “Esta forma de
vida y de manifestarse es el ser ARGENTINO”






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