El 8
de febrero de cada año se celebra la Jornada mundial de oración y reflexión
contra la trata de personas, la cual en el 2026 tiene por lema La
paz comienza con la dignidad: una llamada global a poner fin a la trata de
personas.
Esta jornada mundial fue promovida por el Papa Francisco en el
2015 y tiene lugar en la fiesta de Santa Josefina
Bakhita, la santa africana que padeció la esclavitud durante
gran parte de su vida.
"Si volviese a encontrar
a aquellos negreros que me raptaron y torturaron, me arrodillaría para besar
sus manos, porque, si no hubiese sucedido esto, ahora no sería cristiana y
religiosa", afirmó la santa que hoy representa un ícono de la historia de
África.
Según datos de las Naciones Unidas (ONU), 27 millones de
personas son víctimas de la trata a nivel global, principalmente mujeres,
niños, migrantes y personas desplazadas.
Con el fin de conmemorar esta fecha, el Vaticano organizó varios eventos del
4 al 8 de febrero y que consistieron en talleres de formación contra la trata,
una procesión de antorchas y una vigilia de oración ecuménica en la Basílica de
Santa María en Trastevere, una peregrinación virtual contra el tráfico de
personas.
Este domingo, después del rezo del Ángelus con el Papa León XIV,
tendrá lugar la celebración eucarística en la Basílica de San Pedro, que será
presidida por el Cardenal Vincent Nichols.
Ir hacia una humanidad renovada
En su mensaje para la 12° Jornada
mundial de oración y reflexión contra la trata de personas, el Papa León XIV
invita a reflexionar sobre el saludo de Cristo Resucitado: “La paz esté con
ustedes”, pues ofrece “un camino hacia una humanidad renovada”.
El Santo Padre recuerda que “la
verdadera paz comienza con el reconocimiento y la protección de la dignidad que
Dios ha dado a cada persona”. Sin embargo, lamenta que actualmente se esté
dando una “lógica de dominio y desprecio por la vida humana” que “alimenta
también el flagelo de la trata de personas”.
León XIV denuncia que los
traficantes de personas suelen utilizar “la inestabilidad geopolítica y los
conflictos armados” para aprovecharse de los más vulnerables, especialmente de
las mujeres y los niños. Asimismo, señala que la creciente brecha entre ricos y
pobres expone a muchos “a las promesas engañosas de los reclutadores.
En su mensaje, el Papa también llama la atención sobre “el auge
de la llamada ‘esclavitud cibernética’, mediante la cual las personas son
atraídas a esquemas fraudulentos y actividades delictivas, como las estafas en
línea y el tráfico de drogas. En estos casos, la víctima es coaccionada a
asumir el papel de perpetrador, agravando sus heridas espirituales. Estas
formas de violencia no son incidentes aislados, sino síntomas de una cultura
que ha olvidado cómo amar como Cristo ama”.
Por ello, además de la oración, León XIV exhorta a “resistir la
indiferencia ante la injusticia”, pues “la violencia de la trata de personas
sólo puede superarse mediante una visión renovada que contemple a cada
individuo como a un hijo amado de Dios”.




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