Casi 32 mil personas murieron en 2018 por neumonía e influenza (virus de la gripe cuyas medidas de prevención son las mismas que para el COVID-19), según el último Informe de Estadísticas Vitales publicado por el Ministerio de Salud, donde se destaca que las personas mayores y quienes tienen enfermedades previas son las más afectadas.
"El COVID-19, conocido vulgarmente como coronavirus, causa enfermedad respiratoria, pero no es gripe. La gripe es la enfermedad causada por el virus influenza, en todas sus variantes, y se estima que tiene una tasa de mortalidad de 0,5 por ciento", explicó hoy a Télam Omar Sued, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).
El
experto dijo que "siempre que aparece un virus nuevo se genera temor en la
población porque no se sabe cómo va a evolucionar. Hasta el momento sabemos que
la letalidad del llamado coronavirus es del 2%, principalmente en personas
mayores y con enfermedades previas".
En ambos casos, el especialista advirtió que las medidas de prevención son las mismas:
"Lavarse las manos, estornudar en el pliegue del brazo, utilizar alcohol
en gel y dar las vacunas a quienes tienen la indicación son acciones eficientes
para evitar nuevas infecciones por gripe".
"Cuando
la población está más alerta a estas medidas de prevención siempre es
beneficioso. Ya nos sucedió en 2009 con la epidemia de la llamada Gripe A, que las personas se lavaban más las
manos y eso permitió la disminución de la diarrea", recordó.
Sued indicó además que hay otras acciones que dan la falsa
sensación de seguridad, y entre ellas mencionó "usar barbijo, que está indicado sólo
para quienes presentan síntomas, o la demanda de cerrar fronteras o hacer controles
compulsivos, que son mecanismos que no son eficientes".
Cifras que asustan
El último Informe de Estadísticas Vitales, publicado por la
Dirección de Estadística e Información de Salud (DEIS) de la cartera de Salud,
reportó que en 2018 murieron 31.916 personas por neumonía e influenza, de las
cuales 13.246 fueron mayores de 85 años, lo que representa
el 41,05% de los fallecimientos y constituye la segunda causa de muerte en esa
franja etaria.
Al igual que lo que ocurre con el COVID-19, que según la OMS
registra hasta el momento una tasa de mortalidad del 2% de los casos
reportados, el riesgo de fallecimiento crece conforme aumenta la edad del
paciente y sus "comorbilidades", es decir enfermedades pre-existentes.
Así, de las casi 32 mil personas fallecidas por neumonía e influenza en 2018,
5.325 tenían entre 80 y 84 años; 3.891 entre 75 y 79; 2.954 entre 70 y 74, y el
número sigue bajando progresivamente a medida que desciende la edad.
No obstante, de
las 242 muertes de niñas y niños (de
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