SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



sábado, 24 de junio de 2023

REGRESAR A VIDAS PASADAS: ¿Que opinan los Psiquiatras?

 

El Psiquiatra Brian Weiss lleva toda una vida escuchando lo que le cuentan sus pacientes de esas regresiones. Todo empezó con Catherine en su consultorio de Miami, cuando ejercía como jefe de Psiquiatría del Hospital Mount Sinai.

Es Médico por la Universidad de Yale (1970) y formado para pensar como científico, venció sus reticencias iniciales para convertirse con los años en uno de los divulgadores más reputados de la reencarnación.



UNA CONCIENCIA EXTRAORDINARIA

–¿Qué fue lo que despertó su interés por las regresiones a vidas pasadas cuando ejercía como psiquiatra? –Mis primeras experiencias se remontan a hace casi treinta años aunque el libro Muchas vidas, muchos maestros se publicó hace veinte. El dato es importante: si tardé tanto en contar mis experiencias con Catherine fue porque como jefe de Psiquiatría en el hospital y médico reconocido en mi especialidad me preocupaban mi reputación y mi carrera. Al principio, además, yo era un completo escéptico.



Lo que ocurrió con Catherine, tras un año y medio de terapia en la que no progresábamos apenas, es que recurrí a la hipnosis para tratar de hacerle recordar episodios de la infancia que pudieran estar en el origen de sus ansiedades y fobias. Un día le pedí que regresara adonde empezaron los síntomas, pensando que se remontaría a algún suceso ocurrido a los 5 o 6 años tal vez.

Pero volvió 4.000 años atrás. En esa vida que recordó, ella se ahogaba. Su hija le era arrancada de los brazos en una especie de inundación. De ahí su miedo al agua y a asfixiarse, dos de los síntomas que la habían llevado a mi consulta. Su fobia llegaba a tal extremo que no podía tragar pastillas. Y estos síntomas desaparecieron al recordar aquellos sucesos. 



Al principio no creí en ello pero tuve que aceptar que, en cualquier caso, le estaba ayudando. Así que seguí llevándola a ese estado de relajación profunda y fue recordando diferentes vidas. Se curó por completo en unos meses. Y luego empecé con otro paciente y otro y otro, hasta llegar a cuatro mil.

–¿Y qué le llevó a creer finalmente en la veracidad de esos relatos?
–Como digo, yo era muy escéptico y racional. Pensé que quizá lo que Catherine contaba era producto de su imaginación, o metáforas o imágenes simbólicas. Pero en una de sus vidas, empezó a relatar su muerte en la Edad Media y cómo flotaba por encima de su cuerpo y encontraba una luz bella. Hablaba de "los Maestros" y entonces vio a mi padre y mi hijo allí. Mi padre había muerto hacía un año y mi hijo, hacía diez, a los pocos días de nacer. Ella lo sabía, me expuso hasta los detalles médicos. Y no era una agente del FBI ni una periodista de investigación. Eso sucedía incluso antes de la era de los ordenadores.

Conocía información muy privada y secreta: mencionaba nombres, detalles… Y a mí, como médico, esto me asombró. ¿Cómo podía saberlo? No había ni siquiera un lugar de donde hubiera podido sacar esa información. Ahí entendí que había algo más que la conciencia ordinaria. Y me recuerdo entonces pensando: si es cierto todo eso que sabe sobre mi padre y mi hijo, ¿no podría serlo también todo lo que cuenta de sus vidas pasadas? De modo que aunque ella se curó de todos sus síntomas, yo necesité esta otra prueba para creer que lo que decía era algo más que pura fantasía.

–¿Cómo reciben sus teorías los médicos y el público en general?
–La aceptación ahora es mucho mayor que hace años. Los médicos, especialmente los psiquiatras, son todavía los más reacios, supongo que por la forma en que están acostumbrados a pensar. Son incluso más escépticos que los religiosos, porque, de algún modo, todas las religiones han creído que una parte del ser humano no se extingue con la muerte. Aun así, hoy los médicos se muestran más receptivos, seguramente por la influencia de películas, revistas, diarios, libros... El otro día en un programa televisivo en Miami, donde vivo, el presentador dijo: "Espero que en mi próxima vida...". Ahora el concepto resulta mucho más familiar que cuando empecé en los años ochenta.

 

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