PARIAS
de las SOMBRAS
Tercer milenio…,
almas quebrantadas
y organismos humanos transformados
en sombras desconsoladas.
Pasado el dos mil
mi Argentina estaba sitiada,
por vampiros que no vuelan,
se arrastraban succionando la energía
vital de mi
pueblo.
Solo dos mascaras me mostró
la impiedad de ese tiempo,
opulencia descarada y poder
insensibilidad y mirada de asco.
Y los parias de las sombras
cual brutas mulas,
arrastraban en el empedrado
carromatos casi medievales,
cartones, pestilencia y plástico.
La crisis se agudiza
y la basura no alcanza,
empresas, cartoneros e indigentes
se enfrentaban para llenar sus panzas.
Terminamos como buitres
peleando por los despojos,
todos fuimos cartoneros
amargados y con la sangre en el ojo.
Las bolsas amontonadas
aguardaban en la vereda,
el primero en llegar las destroza
se sirve lo “mejor” tomado la delantera.
Entre golpes, insultos y amenazas
revuelve el que se lleva el puchero,
luego el botellero, el latero y el cartonero.
El conflicto político descabellado
saco lo peor y lo más bajo,
los indigentes recurren al carro
arrastrado por un triste jamelgo flaco,
todo ocurría en las avenidas Callao,
Santa Fe o
Corrientes, ya no importaba el careteo.
El caballo parece osamenta
sus dolidos huesos se podían contar,
el carretón esta tan cargado
que no lo puede arrastrar.
El cochero castiga al noble bruto
como si fuere de lata,
los ojos del caballo están vacíos
ya han matado su alma.
Paradoja de un pueblo rico
que bracea en el enfado y el desaliento,
con ira, angustia y temor observo
centenares de almas sin alimentos ni cobijo.
niños adultos y ancianos
desfilaban frente al paredón virtual
de la ejecución social instantánea.
¿Cuándo girara la mesa de la aceptable igualdad?
Será cuando las raídas manos
sean parte de las vasijas de desechos,
y la esperada oportunidad sea como cada noche
al incendiar el bote de regreso.
O será cuando crucen la espantosa línea
y creen a su mísero alrededor,
una subcultura que nadie quería ver
colmada de aborrecimiento y repulsión.
Los parias de las sombras
fueron nómadas del nuevo milenio,
ellos cargaban sobre sus espaldas
camastros, ollas, sustento de desecho
esposa, hijos, calor y frío extremo.
Quién vigila y NO quiere ver
las nuevas pautas de ética
moral humanas nunca
aplicadas,
quien aseara sus atuendos raídos y nauseabundos,
quien se hará cargo de los derechos básico
y de la degradación y el hacinamiento recibido.
Quien mostrara a sus hijos el camino correcto
luego de ser obligados a nacer y crecer
entre albañales y humillación
solo noche, sin un sol que ver.
¿Girara la mea alguna vez?
Seremos capases de ahuyentar a los vampiros
y caníbales del tercer milenio,
o caeremos bajo sus garras
convirtiéndonos en parias
de las sombras para siempre.

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