El Síndrome de Asperger forma parte
de los Trastornos del Espectro del Autismo (TEA), los cuales se caracterizan
por tener “algún grado de alteración del comportamiento social, la comunicación
y el lenguaje, y por un repertorio de intereses y actividades restringido,
estereotipado y repetitivo”.
Si bien comparte las características
nucleares del autismo, la persona con Síndrome de Asperger tiene un lenguaje
fluido y una capacidad intelectual media e incluso superior a la media de la
población.
Aunque se desconoce su causa, hay
fuerte consenso en la comunidad científica en señalar que es de orden
neuro-biológico. De la misma manera, hay una aceptación universal acerca de que
el mismo no se produce por problemas afectivos ni por el tipo de educación
recibida. Tiene una mayor incidencia en varones que en mujeres y en éstas, se
manifiesta de una manera más sutil y encubierta.
La
comunicación
- Tiene dificultad
para entender la comunicación no verbal (gestos, expresiones faciales,
tono de voz, etc.) y los mensajes sutiles que se transmiten a través de
este canal.
- Puede hablar
durante mucho tiempo de sus temas de interés, pero tiene dificultad para
saber cuándo terminar la conversación.
- Le cuesta elegir
temas de los que “hablar por hablar” o tener una charla “social” con otras
personas.
- Es muy literal;
comprende el lenguaje según el significado exacto de las palabras por lo
que muchas veces no entiende las bromas, los chistes, las metáforas o los
sarcasmos.
- Su expresión verbal
es correcta, pero, a veces, utiliza el lenguaje de manera muy formal,
siendo demasiado preciso o técnico.
Socialización
- Le resulta difícil
reconocer y comprender las reglas sociales por lo que, a veces, puede
comportarse de manera inadecuada sin darse cuenta.
- Quiere relacionarse
con los demás, pero no sabe cómo hacerlo por lo que, a veces, puede
encontrarse solo.
- Le resulta muy
difícil manejarse en situaciones en las que tiene que interactuar con
muchas personas a la vez, por lo que puede parecer que no quiere
relacionarse o integrarse en el grupo.
- En ocasiones, puede
parecer que no expresa sus emociones ni tiene en cuenta las de los demás,
pero, en realidad, puede resultarle muy complejo darse cuenta
intuitivamente de cuáles son los sentimientos y emociones de otras
personas.
- Encuentra difícil
expresar sus propias emociones de una manera convencional por lo que, a
veces, puede parecer que reaccionan de manera inadecuada, desproporcionada
o “fuera de lugar”.
El comportamiento
- Su forma de pensar
es rígida y concreta lo que le ayuda en actividades que requieren atención
a detalles y repetición de patrones, pero tiene dificultades en tareas que
requieren flexibilidad o búsqueda de alternativas para la resolución de
problemas.
- Es fiel a las
rutinas que, en ocasiones, sigue de manera rígida y repetitiva.
- Las rutinas le
proporcionan seguridad y pautas concretas de actuación pero limitan su
comportamiento dificultando la adaptación a cambios, situaciones novedosas
o poco previsibles.
- Tiene intereses muy
concretos y específicos sobre los que acumula mucha información y dedica
mucho tiempo, convirtiéndose, en ocasiones, en fuente principal de
conversación y dedicación.
- Puede ser
extremadamente sensible a algunos estímulos del ambiente, resultándole
molestos o dolorosos (ruidos, luces, olores, sabores, etc.).
¿Cómo
ayudar?
- Reflexiona sobre
los desafíos sociales que afrontas todos los días e intenta ponerte en el
lugar de una persona que genuinamente no los comprende ni sabe cómo
afrontarlos.
- Trata de empatizar
con su experiencia y procura comprenderla, aunque a veces sea muy distinta
a lo “convencional”.
- Interésate por
conocer bien a la persona, sus gustos e intereses, sus puntos fuertes y
débiles, y las cosas que son importantes para ella.
- Será necesario que
hagas explícitos algunos conceptos que para la mayor parte de las personas
son obvios, especialmente relativos a las relaciones sociales.
- Utiliza un lenguaje
directo y concreto, sin ambigüedades o dobles sentidos.
Más aportes
- Comprende que sus
comportamientos no son caprichosos o intencionados.
- Reflejan una manera
distinta de comprender y desenvolverse en el mundo.
- Comprende la
importancia de sus rutinas y “rigideces”. Son elementos importantes que le
proporcionan seguridad. Puedes ayudar a flexibilizarlas sin imponer tu
manera de ver las cosas.
- Pregúntale cuál es
la mejor manera de apoyarlo/a. Él o ella te sabrá explicar cuáles son sus
puntos fuertes y débiles y cómo prefiere que le ayudes.
La frase
“Tanto para las personas autistas como para sus
padres, resulta crucial mantener una pluralidad de planteamientos, así como
interlocutores provenientes de horizontes múltiples. La piedra angular de esta
batalla es permitir que cada niño elabore, con sus padres, un camino propio
para proseguirlo después en la edad adulta. Y ello teniendo en cuenta la
asombrosa variedad de síntomas que cubre el llamado espectro autista. Se trata,
pues, de una batalla por la diversidad”. (Laurent, 2013, pp13).
FUENTE: Aporte del SAPS, El presente informe fue
gestionado por el Servicio de Área Programática y Redes en Salud (SAPS),
coordinado por la doctora Marilina Espila.


No hay comentarios:
Publicar un comentario