Antonio Banderas dirigió un conmovedor testimonio durante el
encuentro del Papa León XIV con el mundo de la cultura, arte, economía y
deporte en el Movistar Arena de Madrid, en el segundo día de su viaje
apostólico a España. | Crédito: Daniel Ibáñez/EWTN News.
El Movistar Arena se
convirtió este domingo en un auténtico atrio de los gentiles, donde la fe y el
arte contemporáneo se dieron la mano para explorar el misterio de lo humano,
guiados por el Papa León XIV.
En el encuentro participaron destacadas figuras de la cultura
española con proyección internacional como el actor Antonio Banderas; el
deporte estuvo representado por la legendaria jugadora de bádminton Carolina
Marín, triple campeona mundial; y el ámbito académico, encarnado en José María
Coello de Portugal, vicerrector de Planificación, Coordinación y Relaciones
Institucionales de la Universidad Complutense de Madrid. Junto a ellos, representantes
sindicales y de la patronal expusieron al Pontífice sus inquietudes y retos con
el objetivo de construir, de manera conjunta, una sociedad orientada al bien
común, capaz de superar la fragmentación y la polarización.
La presencia de todos ellos
fue, por sí misma, una constatación de que, incluso en una sociedad
fragmentada, es posible el encuentro.
Una cita histórica que respondió al lema del primer viaje de un
Papa a España en 15 años “Alzad la mirada” y a la llamada de León XIV a tejer
redes entre los distintos agentes sociales, mostrando que, más allá de las
legítimas diferencias, existe una voluntad firme de construir alianzas sólidas
y transversales para afrontar los desafíos del futuro.
Uno de los momentos destacados fue la intervención de Antonio
Banderas, quien recitó un texto sobre la unión entre fe y cultura. “Confieso
que soy víctima del hechizo de Dios”, aseguró mirando a los ojos al Papa.
El
actor, que el día anterior había dirigido al elenco del musical Godspell en
una actuación especial durante la vigilia de oración con jóvenes en la Plaza de
Lima, evocó también la religiosidad popular de su Málaga natal y las
procesiones de Semana Santa que marcaron su infancia.
En su intervención subrayó la capacidad del arte para suscitar
preguntas profundas: “En un mundo que a veces se simplifica en exceso, el arte
nos ayuda a recuperar la profundidad y el alma que está tratando de ser robada
por inteligencias artificiales”.
Previamente, el Arzobispo de Madrid, Cardenal José Cobo, había
presentado al Papa León XIV como un referente para combatir los extremismos. En
esta línea, el Pontífice quiso dejar claro que la Iglesia ha estado, desde sus
orígenes, del lado de la cultura y el arte, favoreciendo el encuentro de
sensibilidades diversas en una búsqueda compartida de trascendencia.
Para el Pontífice, tejer
redes significa también “servir de modo desinteresado”, como lo han hecho a lo
largo de los siglos hombres y mujeres que, movidos por la fe, fundaron
hospitales, escuelas e iniciativas solidarias. De ahí que invitara a
preguntarse con honestidad si Europa habría forjado su identidad “sin la huella
espiritual que ha impregnado su historia”.
“No se trata de una provocación, sino de una invitación a pensar
si la eternidad, que irrumpió en el tiempo y el espacio mediante la encarnación
de Jesucristo, pueda volver a reconciliarse con lo cotidiano”, señaló. Y
añadió: “¿En serio es posible creer que la Europa —a la que tanto amamos— sería
ella misma sin la huella de la fe? ¿Por qué temer que la eternidad impregne la
cotidianidad?”.
Finalmente, el Papa afirmó que Cristo restituye al bien común su
lugar central como árbitro que “apacigua la codicia de unos y nutre la
esperanza de otros, mientras anhela salvarlos a todos”.


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