SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



miércoles, 3 de junio de 2026

LEYENDA del POZO de las ÁNIMAS, tenebroso relato de los Molles, Malargüe, Mendoza.

 

La LEYENDA: “Como tantas veces, los araucanos regresaban con la intención de darle muerte a sus hombres, llevar cautiva a las mujeres y niños, y robarles el ganado. Por prudencia más que por temor, ágilmente (un grupo de pehuenches) se incorporaron y salieron en busca de un lugar seguro donde resguardarse.



El estremecedor sonido de los gritos y el retumbar de los cascos de las cabalgaduras, presagiaban un trágico final. Cuando sus energías se habían agotado y estaban prontos a rendirse, se produjo un gran silencio. El galope de los caballos enemigos cesó y los gritos se apagaron. 

Asombrados y atemorizados, se guarecieron tras una gran roca, hasta que el alba disipó las sombras de la noche. Cuán grande sería su sorpresa, al salir de improvisado refugio y ver que el valle estaba desierto y sus captores habían desaparecido. Animados regresaban a la toldería, cuando gritos y quejidos, que provenían de un lugar indeterminado, llamaron su atención.



Tras andar un poco más, advirtieron que se originaban en un pozo profundo y de gran tamaño, con el fondo cubierto de agua, que se había abierto bajo los pies de los jinetes, tragándolos. Ngenechen, el dios protector había acudido en su auxilio, poniéndolos a salvo”.

Esa pugna entre los relatos míticos y la verdad que es capaz de parir una actividad científica, al parecer, sigue en tensión constante ante la contemplación de ese imponente cuadro natural que conforma el Pozo de las Ánimas: el asombro sigue vigente. El viento sopla. Y los aullidos vuelven a oírse-

El escenario parece traído de la trama de un libro de ciencia ficción de los años 1950: un confuso horizonte semidesierto, con sueltas champas de yuyos que tachonan el suelo; una ruta hacia la montaña; la soledad y, de golpe, dos pozos gigantes como dos asteroides inversos que se han incrustado en la arena, dejando que el agua repose para de ese modo reflejar el cielo al que sigue reclamando. De pronto corre viento y algo más se alza, ya no ante los ojos, sino ante los oídos: son aullidos de dolor, espeluznantes porque parecen venir de otro tiempo.

Sí, todo resulta irreal y aunque a ese paisaje se lo vea en directo, o por fotos o videos, sigue resultando difícil de creer. En Los Molles, Malargüe, el Pozo de las Ánimas es una de las maravillas geológicas más impactantes en una provincia como la nuestra, Mendoza, pródiga en formaciones de este calibre.

El lugar, de gran atracción para los visitantes, se ubica a unos 58 kilómetros de la ciudad cabecera de Malargüe, en el camino a una de sus estrellas turísticas, especilalmente en invierno: el Valle de Las Leñas. De hecho, andando la Ruta Provincial 222, hay que desviarse pocos metros tras llegar a unos 7 km al oeste de Los Molles y cuando restan 12,5 km para Las Leñas.

Como explican los hacedores del sitio web Los Molles, “esta formación geológica corresponde al fenómeno kárstico denominado ‘dolina’ (o ‘torca’), originado por la transformación de los depósitos subterráneos de yeso que, por efecto de las filtraciones y napas freáticas producen una disolución del mineral y se forman enormes cavernas debajo de la superficie, los terrenos se van hundiendo lentamente, originando un constante crecimiento de los característicos conos”


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