Los neurotransmisores son
mensajeros químicos esenciales para el funcionamiento del organismo. Su función
es transportar señales químicas («mensajes») de una neurona (célula nerviosa) a
la siguiente célula diana. Esta última puede ser otra célula nerviosa, una
célula muscular o una glándula.
Los neurotransmisores son sintetizados y
liberados en las terminaciones nerviosas a nivel de la hendidura sináptica.
Luego de liberados, los neurotransmisores se ligan a proteínas receptoras en la
membrana celular del tejido diana. El tejido diana puede entonces excitarse,
inhibirse, o modificarse funcionalmente.
Existen más de 40 neurotransmisores en el sistema
nervioso humano; algunos de los más importantes son: acetilcolina,
norepinefrina, dopamina, ácido gamma-aminobutírico (GABA), glutamato,
serotonina e histamina.
En este artículo
abordaremos la fisiología del mecanismo de la neurotransmisión, la
clasificación de los neurotransmisores, y aspectos clínicos referentes a
algunas anomalías asociadas tanto con excesos y deficiencias de
neurotransmisores.
Mecanismo de la
neurotransmisión
Las neuronas se
comunican con sus tejidos diana mediante sinapsis a nivel de las cuales liberan
sustancias químicas denominadas neurotransmisores (ligandos). Como esta
comunicación es mediada por sustancias químicas, el proceso es conocido como
neurotransmisión química y ocurre dentro de las sinapsis químicas.
Cada sinapsis
consta de:
·
Membrana
presináptica – Membrana
del botón terminal (axón terminal) de la fibra nerviosa
presináptica.
·
Membrana
postsináptica – Membrana de la
célula diana (sobre la que la neurona actuará)
·
Hendidura
sináptica – El
espacio ubicado entre las membranas pre y postsinápticas.
Dentro del botón terminal de la fibra nerviosa
presináptica, se producen y almacenan numerosas vesículas que contienen
neurotransmisores. Cuando la membrana presináptica es despolarizada por
un potencial de acción, se abren los canales de calcio dependientes del voltaje de
esta membrana. Esto a su vez genera un ingreso de iones de calcio hacia el
botón terminal, lo cual modifica el estado de ciertas proteínas de la membrana
presináptica, resultando finalmente en la salida (exocitosis) de los
neurotransmisores desde el botón terminal hacia la hendidura sináptica.
Trastornos asociados con
neurotransmisores
Enfermedad de Alzheimer
La enfermedad de Alzheimer es un desorden
neurodegenerativo caracterizado por un daño progresivo a los procesos de
aprendizaje y memoria. Está asociado con una carencia de acetilcolina en
ciertas regiones del cerebro.
Depresión
Se cree que la depresión es causada por una
disminución en los niveles de norepinefrina, serotonina y dopamina en el sistema nervioso central. Por tanto, el
tratamiento farmacológico de la depresión apunta a aumentar las concentraciones
de estos neurotransmisores en el sistema nervioso central.
Esquizofrenia
La esquizofrenia, una enfermedad mental severa, ha
sido asociada con cantidades excesivas de dopamina en los lóbulos frontales, lo cual genera episodios psicóticos en
estos pacientes. Los fármacos antagonistas de los receptores de dopamina son
usados a menudo para ayudar a pacientes con esta condición.
Enfermedad de Parkinson
La destrucción de la sustancia negra lleva a la
pérdida de la única fuente de dopamina del sistema nervioso central. La depleción de dopamina genera los característicos temblores
musculares incontrolables vistos en pacientes que sufren de Parkinson.
Epilepsia
Algunas condiciones epilépticas son causadas por
la falta de neurotransmisores inhibitorios como GABA, o por el incremento
de neurotransmisores excitatorios como
el glutamato. Dependiendo de la causa de los episodios, el tratamiento puede
estar orientado a incrementar la concentración de GABA o disminuir la
concentración de glutamato.
Enfermedad de Huntington
Además de la epilepsia, una reducción crónica de GABA en el
cerebro puede provocar la enfermedad de Huntington. Es una enfermedad
hereditaria relacionada con una anormalidad en el ADN, que puede llevar a una
disminución en la capacidad de las neuronas para captar GABA. No hay cura para
la enfermedad de Huntington, pero podemos tratar sus síntomas incrementando
farmacológicamente la cantidad de neurotransmisores inhibitorios.
Miastenia gravis
La miastenia gravis es una rara condición autoinmune caracterizada por
una falla de la neurotransmisión a nivel de las uniones neuromusculares,
llevando a fatiga y debilidad muscular sin atrofia.
Con bastante frecuencia la miastenia gravis resulta
de anticuerpos circulantes que bloquean los receptores de acetilcolina a nivel postsináptico de la unión
neuromuscular. Esto inhibe los efectos excitatorios de la acetilcolina en los
receptores nicotínicos de las uniones neuromusculares. En otra forma mucho
menos frecuente, la debilidad muscular puede resultar de un defecto genético
heredado en partes de la unión neuromuscular, a diferencia de ser desarrollado
a través de transmisión pasiva desde el sistema inmune de la madre al nacer, o
por mecanismos autoinmunes posteriormente.
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