SOCIEDAD Y CULTURA

Revista El Magazín de Merlo, Buenos Aires, Argentina.



sábado, 6 de junio de 2026

El misterio de la existencia humana: ¿EXISTE la REENCARNACIÓN? Entre otros, científicos de la Universidad de Virginia, EE.UU. estudian el fenómeno.

 

La ciencia convencional no considera que la reencarnación sea un hecho comprobado, ya que el método científico exige evidencia física directa y fenómenos medibles o repetibles. Sin embargo, existen instituciones académicas que estudian el tema desde la parapsicología y la psiquiatría para intentar explicar científicamente este tipo de reportes.



HARLOTTESVILLE, Virginia.- En una oficina anodina del centro de Charlottesville, Virginia, hay un pequeño baúl de cuero encima de un archivador. Adentro hay una cerradura de combinación, sin abrir desde hace más de 50 años. Quien la puso está muerto.

Por sí solo, el candado no tiene nada de especial: es de los que se usan en el gimnasio. Tiene un código mnemotécnico de una palabra de seis letras convertida en números, y solo lo conocía el psiquiatra Ian Stevenson, quien lo estableció mucho antes de morir y años antes de jubilarse como director de la División de Estudios Perceptivos (DOPS, por su sigla en inglés), una unidad de investigación parapsicológica que fundó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia en 1967.

 Existen  laboratorios en el mundo que tienen líneas de investigación similares —la Unidad de Parapsicología Koestler de la Universidad de Edimburgo, por ejemplo—, pero la DOPS es la iniciativa más destacada. La única otra unidad de parapsicología importante en Estados Unidos era el Laboratorio de Investigación de Anomalías de Ingeniería de Princeton, o PEAR, que se centraba en la telequinesis y la percepción extrasensorial. Esa unidad se cerró en 2007.

Aunque técnicamente forma parte de la Universidad de Virginia, la DOPS ocupa cuatro espacios similares a condominios dentro de un edificio residencial. Está notablemente alejada del frondoso campus principal de la universidad, y al menos a un par de kilómetros de la facultad de Medicina.

Ayudar a la gente a tratarse un poco mejor

Los investigadores esperan que la idea de que la mente sobrevive a la muerte corporal se comprenda mejor en los próximos años, y se tome más en serio.

“Dudo que vaya a haber un hallazgo o un estudio que convenza de repente a todo el mundo de que tenemos que cambiar nuestra manera de entender la realidad, pero creo que puede animar a la gente a explorarlo”, dijo Tucker, refiriéndose al trabajo que se ha hecho en el campo de la investigación de las vidas pasadas en el último siglo.

Pero, ¿por qué importa todo esto?

El equipo de la DOPS cree que una mayor aceptación de que la vida es un ciclo continuo podría tener un efecto positivo en nuestra manera de vivir.

“Sin duda podría influir en la forma en que la gente ve su vida”, dijo Tucker. “Creo que es una visión más esperanzadora que la idea de que esto solo es un universo aleatorio que carece de sentido. Por supuesto, la gente encuentra esto en su religión, pero si pudieran ver que existe este aspecto de sí misma que continúa, podría ayudar con el duelo y la ansiedad ante la muerte y, ya sabes, con suerte ayudaría a que la gente se tratara un poco mejor. Habría una sensación más fuerte de que todos estamos juntos en esto de que, de nuevo, no se trata de una existencia sin sentido”.

Tucker piensa menos en el pasado y más en el futuro inminente. Ha pasado los últimos meses atando cabos sueltos antes de su partida.

Una cosa es segura: quienquiera que asuma el cargo de director de la DOPS se convertirá en el nuevo custodio del experimento de Stevenson. Después de todo, hay más de un millón de combinaciones posibles para la cerradura, y no hay coincidencia en adivinar la correcta. Muchos lo han intentado, algunos incluso han intentado recuperar el código del propio Stevenson recurriendo a la ayuda de médiums espirituales, en vano.

En cuanto a Tucker, planea trasladarse a Carolina del Sur con su esposa para estar más cerca de sus nietos. “Estoy pensando en pasar página y empezar un nuevo capítulo”, dijo.

¿Una nueva vida, tal vez?

“Sí, bastante. Aunque no como usamos ese término aquí”, dijo con una sonrisa.

Por Saskia Solomon,  The New York Times/2025-

 

 

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